¿Conoces el origen de estas expresiones?

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“Salvado por la campana”, “no dar palo al agua”, “costar un ojo de la cara”… Son expresiones que utilizamos muy regularmente, pero es muy probable que no sepas por qué, ¿verdad? Te sorprenderá saber que algunas de estas expresiones guardan historias de lo más interesantes. ¡Echémosles un vistazo!

Salvado por la campana. Significa salvarse en el último momento. Antiguamente, cuando la medicina no estaba tan avanzada, muchas personas eran enterradas vivas por error: los doctores a veces identificaban desmayos o catalepsias como muertes. Posteriormente, empezaron a descubrir arañazos en la madera de los ataúdes, así que decidieron poner una pequeña campanita que el difunto podía hacer sonar desde el interior del ataúd. Así, si un supuesto difunto hacía sonar la campana, significaba que lo habían enterrado por error y que debían rescatarlo.

No dar palo al agua. Significa ser un holgazán. Esta expresión hace referencia a los remeros que, con tal de no cansarse, fingían remar moviendo los remos por encima del agua. En embarcaciones con muchos remeros, era a veces muy difícil detectar a estos perezosos.

Ponerse morado. Significa hincharse a comer. Existe una enfermedad, llamada cianosis, que puede darse cuando una persona se pone a comer muchísimo. Uno de los síntomas de esta enfermedad es la falta de respiración, que provoca que el color de la piel se torne morado.

De perdidos al río. Significa aceptar la solución más difícil de un problema porque ya no queda otra alternativa. Antiguamente, los pueblos se construían cercanos a los ríos. Cuando habían batallas y los pueblerinos perdían, se solían ver empujados hacia el río. Al final, la única opción que les quedaba era rendirse o tirarse a él.

Costar un ojo de la cara. Significa pagar un precio excesivamente alto. Esta frase tiene su origen en un conquistador español que, durante una de sus expediciones, se quedó tuerto a causa de una flecha indígena. Al volver a España le dijo al rey que su misión “le había costado un ojo de la cara”.

Apaga y vámonos. Significa concluir un trabajo. Se dice que el origen de esta expresión proviene de una competición entre dos aspirantes a cura. Puesto que un cura debía tener la virtud de la brevedad y la sobriedad, ganaría esta competición quien hiciera la misa más corta. El primer candidato dijo una única frase:  ite, misa est, que es la fórmula con la que se despide la misa. El segundo candidato ni siquiera pronunció una misa, y directamente dijo “apaga y vámonos, que la misa está dicha.

¡Eso es todo por hoy! ¿Te ha parecido interesante? Si te has quedado con ganas de más, ¡puedes echar un vistazo a este artículo!

 

Fuentes: Historiadores Histéricos, Franklin Students, ABC

 

 

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