¿De dónde proviene la costumbre de las doce uvas?

uvas

¡El 2015 se acaba! Esperamos que haya sido un año feliz para todos, porque estamos a un día de despedirlo. Seguramente lo hagas comiendo las doce uvas, una por campanada, como marca la tradición, sin tener ni idea de por qué, ¿verdad? Aquí es donde entramos nosotros: hoy te explicaremos el origen de las doce uvas.

Remontémonos al año 1882. La noche del cinco de enero es la ocasión perfecta en la que los madrileños, con la excusa de los Reyes Magos, aprovechan para irse de fiesta y emborracharse hasta las rodillas. Pero un avaricioso alcalde de Madrid, de nombre José Abascal y Carredano, quiso sacar tajada del asunto: decidió imponer una tasa de un duro a todo aquél que quisiera “ir a recibir a los reyes magos”, es decir, salir por las calles de la capital de farra. Es de notar que un duro, equivalente a 5 de las viejas pesetas, tenía entonces mucho más valor del que podemos imaginar, y pocos estaban dispuestos a pagar semejante fortuna.

Los madrileños decidieron protestar a su manera: movieron su noche de juerga a la de fin de año. Además, para burlarse de las clases altas, que ese día solían tomar champán y uvas, decidieron llevarse cada uno doce uvas con los que acompañar las campanadas de fin de año.

Esta costumbre ganó popularidad con el paso de los años, pero no fue hasta veinte años más tarde cuando se consolidó definitivamente: el año 1909 hubo un importante excedente de uvas en Murcia y Alicante: se habían producido demasiadas y no manera de venderlas. A sabiendas de la nueva tradición de los madrileños, los comerciantes decidieron hacer una campaña de promoción masiva de las doce uvas, y así consiguieron deshacerse de todo el excedente que habían producido.

¡Y esto es todo por hoy! Esperamos que no se te atraganten las uvas y ¡feliz año nuevo!

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