La langosta era comida para pobres

langosta

Esta noche es especial. Te has vestido con tu mejor traje, te has puesto tu perfume más elegante y ahora esperas en un caro restaurante a que el camarero te traiga uno de los platos más opulentos: langosta. No es que te guste especialmente su sabor… Pero te hace sentir, de alguna manera, que eres de clase alta. Pero, ¿sabías que había una época en la que la langosta era considerada comida para pobres?

Esto ocurría hace unos doscientos años. Por aquel entonces, era tal la cantidad de langosta que había en las costas de Inglaterra, que se usaba para dar de comer a los huérfanos y a los presos. Para ellos, la langosta era un plato muy vulgar y desagradable; de hecho, llamaban a este animal “cucaracha de mar”.  Hasta los criados se cercioraban en sus contratos de que no comerían langosta más de dos veces por semana.

Algo parecido pasaban en Estados Unidos, donde este crustáceo era usado como alimento para el ganado y abono para los campos. Como curiosidad, hay que decir que el caviar corría la misma suerte: lo que hoy es también un plato de alta alcurnia, entonces se servía como aperitivo en los bares para que produjese sed en los clientes y compraran más cerveza.

¿Y cómo pasó la langosta de ser un plato para mendigos a ser un icono de la exquisitez culinaria? Una palabra: márketing. 

Tras la invención del ferrocarril, la langosta empezó a distribuirse por las zonas más interiores de América, que no conocían su reputación. Los encargados del tren, a sabiendas de esto, presentaban este crustáceo como un plato de primera clase, si bien en realidad era baratísima y despreciada en la costa. Los turistas y los habitantes del interior se creyeron esto, y empezaron a consumir langosta pensando que se trataba de una comida opulenta. Así, la fama de este animal creció hasta llegar a hoy día.

Es curioso el poder del márketing, ¿verdad? Algo parecido ocurrió con la Groenlandia de la época vikinga. ¡Échale un ojo si no sabes de qué estamos hablando!

 

Fuentes: BBC, Pacific Standard, Xataka

 

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