¿Cuál es el origen de la calabaza de Halloween?

calabaza

La calabaza sonriente es el icono indiscutible de Halloween, una festividad celta de más de 6000 años que en las últimas décadas se ha extendido como la pólvora por el resto del mundo.

Sin embargo, ¿sabes la historia tras esta calabaza? ¿No? Pues vamos allá:

Todo proviene de la leyenda de Jack’o Lantern. Al principio era tan sólo Jack a secas, un perezoso granjero al cual le gustaba robar a sus vecinos cuanto pudiera. Éstos, hartos, cogieron sus antorchas y empezaron a buscarle decididos a acabar con su vida. Jack, asustado, se escondió, y para su sorpresa, se le apareció el Diablo.

“Vaya, vaya, estás en una buena. Parece que ha llegado tu hora”, le dijo éste.

Jack no podía sino darle la razón. A menos que…

“Bueno, ¡no tiene por qué!”, contestó. “Se me ha ocurrido un plan con el cual yo salvaré mi vida y tú sembrarás el caos entre los pueblerinos.”

El plan consistía en que el Diablo se transformase en unas monedas de oro con las que Jack pagaría a los aldeanos los bienes robados. Después, obviamente, estas monedas se desvanecerían, y los vecinos se volverían unos contra otros buscando al culpable del robo. El Diablo, como buen embajador del mal, aceptó… Sin saber lo que se le venía encima.

Tras convertirse en monedas, Jack lo metió en una saca donde también había un crucifijo (robado, por supuesto). Según la leyenda, el crucifijo tenía el poder de anular los poderes de Satanás. Jack había engañado al mismísimo señor de los infiernos y ahora estaba en su poder.

“Vaya, ¿quieres salir?” preguntó Jack, burlón. “Pues hagamos un trato: yo te dejo escapar, pero tú a cambio nunca te llevarás mi alma.”

El Diablo no pudo sino aceptar la propuesta de ese insignificante y osado granjero. Así que, tiempo más tarde, cuando llegó la hora de su muerte, no se lo llevó al infierno. Pero Jack tenía un problema: tampoco podía entrar en el cielo, debido a sus pecados… Ahora estaba condenado a vagar sin rumbo por la eternidad. Ni siquiera tenía una luz guía que le permitiese ver.

“Oh, ¿una luz guía?” rió el Diablo. “¡De eso yo tengo!”, y le arrojó una brasa del Infierno a modo de burla. Jack vació un nabo y puso la brasa dentro, y desde ese momento se convirtió en Jack o’Lantern (Jack de la linterna), un pobre espíritu errante condenado a buscar un lugar de reposo hasta el fin de los tiempos.

Un momento, ¿un nabo? Te preguntarás. ¿No era una calabaza? Pues no: originalmente era un nabo, pero como los estadounidenses no tenían suficientes, decidieron emplear calabazas en su lugar.

¡Y eso es todo! Bueno, en realidad, ésta es sólo una de las versiones de la historia. Hay algunas más, pero quizás es mejor dejarlas para otro día.

 

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