¿Puede la niebla matar?

Pues sí, y si no que se lo digan a los londinenses, que en 1952 sufrieron 12000 muertes en una semana a causa de la niebla. Esto se debió a la gran cantidad de azufre, hollín y dióxido de carbono que flotaba en dicha niebla, debido a los combustibles que por aquel entonces eran más frecuentes.

Las personas con problemas respiratorios, los niños y los ancianos fueron los primeros en caer, pero no tardaron en ser seguidos por personas completamente sanas. A este caos generalizado se le sumó el alto nivel de delincuencia (pues era una oportunidad de oro para ladrones), lo que convirtió en invierno de 1952 en uno de los más fríos de la capital del Reino Unido.

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